miércoles, 4 de junio de 2008
MI LIMINAL DE REFERENCIAS.
Hoy caminando por la calles mojadas de Concepción, la sensación de fealdad se apodero de mi percepción, todo lo encontré feo, chabacano, gris, fue una sensación deprimente y pensaba ¿como hemos llegado a esto?; las niñas del liceo parecían espantos, ya no se maquillan para verse más bonitas, sino para verse distintas cultivando lo grotesco y ordinario, porque se ven muy ordinarias, al igual que los hombres, con los pantalones en las rodillas, los pelos mal cortados, mutilandose la cara con piersing, en fin lo peor era lo ordinario (rasca, picante, flaite) que emanaba de toda esa fauna juvenil penquista que se junta en el paseo peatonal al ritmo de lo más chabacano como es el regeton. Entre los "pokemones, los goticos, los emos, los flaites y otras tribus más que se apoderan del centro de Concepción se destaca como punto en común la fealdad.
Y yo caminando no quería seguir viendo cosas tan deprimentes.